Elecciones 2026: “A ciertos sectores la democracia les sirve cuando ganan y la cuestionan cuando pierden”
El actual proceso electoral en Perú se desarrolla en medio de tensiones políticas y una creciente desconfianza ciudadana. A ello se suma la insistente narrativa de fraude promovida por sectores de la extrema derecha conservadora, que, según el politólogo Andy Philipps Zeballos, no es un fenómeno aislado, sino parte de una estrategia recurrente a nivel regional y global.
“Hay una narrativa fraudista instalada en las derechas latinoamericanas e incluso a nivel global”, explica Philipps, recordando casos como los de Brasil con Jair Bolsonaro o Estados Unidos con Donald Trump. En el Perú, esta estrategia ya fue utilizada en 2021 por Keiko Fujimori para cuestionar los resultados electorales.
Para el especialista, este discurso no solo busca deslegitimar resultados adversos, sino que también revela una relación instrumental con la democracia. “A ciertos sectores la democracia les sirve cuando ganan y la cuestionan cuando pierden”, señala. Además, advierte que esta narrativa suele estar acompañada de discursos clasistas y racistas que desvalorizan el voto de sectores rurales y populares.
Fallas logísticas y confusión electoral
En medio de este escenario, los problemas logísticos registrados durante la jornada electoral han contribuido a alimentar la incertidumbre. Retrasos en la instalación de mesas, fallas en la impresión de cédulas y dificultades en el traslado de material electoral fueron ampliamente difundidos en redes sociales.
Sin embargo, Philipps es enfático en diferenciar estos hechos de un fraude estructural. “El fraude implica que la voluntad popular no se refleje en los resultados oficiales. Eso no ha ocurrido”, afirma. Según ONPE, el 99.8% de mesas logró instalarse, una cifra similar a procesos anteriores.
No obstante, el analista sí cuestiona decisiones como la extensión del proceso electoral en algunas zonas. Cerca de 60 mil electores deberán acudir a votar en una jornada posterior, pese a que ya se han difundido resultados preliminares. “Esto condiciona el voto y pone en entredicho el principio de una elección libre y espontánea”, advierte.
Conteo rápido y disputa por la segunda vuelta
En este contexto de incertidumbre, el conteo rápido integral de Transparencia, elaborado por Ipsos al 95.7% de las actas, ha ofrecido una primera fotografía del escenario electoral. Los resultados colocan a Keiko Fujimori en el primer lugar con aproximadamente 17.1% de los votos válidos, asegurando su pase a una eventual segunda vuelta.
Sin embargo, la disputa por el segundo lugar permanece abierta. Roberto Sánchez (12.4%), Rafael López Aliaga (11.3%) y Jorge Nieto (10.7%) se encuentran en un empate técnico, lo que impide definir con claridad quién acompañará a Fujimori en el balotaje. Esta estrecha diferencia, dentro del margen de error, refuerza el clima de tensión política y alimenta las narrativas en disputa sobre los resultados.
El conteo rápido, basado en una muestra representativa de actas y desarrollado como mecanismo independiente de observación electoral, permite anticipar tendencias, pero no reemplaza los resultados oficiales. En ese sentido, especialistas insisten en la necesidad de cautela frente a interpretaciones apresuradas en un escenario tan fragmentado.

Encuestas, voto estratégico y democracia en tensión
Otro punto crítico es la difusión anticipada de encuestas y resultados preliminares, pese a las restricciones normativas. Philipps considera que esto ha reforzado una “obsesión por el voto estratégico” que, lejos de fortalecer la democracia, ha contribuido a fragmentar aún más el electorado.
“Se ha depositado demasiada confianza en encuestas que, metodológicamente, enfrentan grandes limitaciones en un escenario con más de 30 candidaturas”, explica. Esto, sumado a un margen de error significativo, ha generado distorsiones en la percepción ciudadana y en las decisiones de voto.
En este contexto, el avance de candidatos como Rafael López Aliaga también responde, según el politólogo, a una combinación de posicionamiento político y aprovechamiento de estas narrativas. “El discurso de victimización y denuncia de fraude puede generar empatía en ciertos sectores y movilizar votantes”, indica.
Más allá de los resultados, Philipps advierte que el proceso electoral evidencia una crisis más profunda. “Estamos ante una democracia debilitada, atravesada por desigualdades estructurales, desconfianza institucional y una creciente polarización”, afirma.
A ello se suma una “policrisis” que incluye factores políticos, sociales y económicos, y que ha incrementado el desencanto ciudadano, reflejado en un alto nivel de ausentismo cercano al 30%.
Frente a este panorama, el llamado es a la prudencia. “Es fundamental esperar los resultados oficiales y evitar conclusiones apresuradas”, sostiene el analista. Sin embargo, también subraya la necesidad de una reflexión más amplia sobre el sistema democrático en el país.
“El problema no es solo lo que ocurre en una elección, sino las condiciones estructurales que la rodean. Sin cambios profundos, estos escenarios de crisis e incertidumbre seguirán repitiéndose”, concluye.
Por: Silvia Bardales Q.
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