Foto. La República

En estos tiempos de colectivos fundamentalistas que buscan interpelar al Ministerio de Educación –acusándolo hasta de “abuso infantil”- por adoptar un enfoque que busca empoderar a las niñas y niños por la igualdad y contra el abuso, los estereotipos y la homofobia, nos interesa contribuir con información que documenta inaceptables y sistemáticas prácticas de verdadero abuso de menores, en este caso, por parte de algunas instituciones religiosas. #QueNoSeMetanConTusHijos

El pasado 10 de febrero el Vaticano se pronunció sobre las múltiples denuncias recibidas desde el 2011 contra Luis Fernando Figari, fundador de la congregación católica Sodalicio de Vida Cristiana, por diversos abusos contra varios jóvenes y adolescentes de su organización entre las décadas del 70 y 90. Varias de ellas se pueden leer con detalle en el libro del periodista –y ex sodálite- Pedro Salinas “Mitad Monjes, Mitad Soldados”.

La Iglesia Católica reconoce de manera laxa la figura de “abuso de oficio”, haciendo referencia a los abusos cometidos como “actos impuros” y llegando a llamar “cómplices” a los jóvenes abusados, siendo las medidas adoptadas y expuestas en el documento oficial –entre ellas la prohibición de volver al Perú y de retirarse a una residencia en Roma para “rezar por su alma en penitencia”-, como es lógico muy cuestionadas por las víctimas; una de ellas, José Enrique Escardó, consideró las mismas un “encubrimiento asqueroso del Vaticano”.

El retiro dorado del depredador Figari no es el único ni el más escandaloso, casos emblemáticos como el del mexicano Marcial Maciel, fundador de la Legión de Cristo, acusado de abuso sexual de varios seminaristas y menores desde los años 40 –y protegido por los Papas Juan Pablo II y Benedicto XVI- y del ex párroco de la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, el chileno Fernando Karadima (ver película en Netflix sobre este caso: El Bosque de Karadima) generan indignación por el poco o nulo interés del Vaticano de tratar como verdaderos delitos lo que suelen denominar como “actos impuros” o “acciones pecaminosas”.

¿Sorprende esta respuesta de la Iglesia Católica?

Debería sorprender, pero los casos que han salido a la luz este siglo sobre la forma cómo trató la Iglesia la pedofilia de sus religiosos en los últimos 60 años es más que elocuentes. En Estados Unidos por ejemplo, una investigación del año 2004 de la Junta Nacional de Revisión arrojó que entre 1950 y 2002 cerca de 4 000 sacerdotes abusaron sexualmente de más de 10 000 menores. Más recientemente en Australia la Comisión Real identificó que entre 1950 y 2010 un 7% de sacerdotes fueron acusados de abusos, 1 880 curas involucrados y 4 440 niños abusados en más de un millar de instituciones católicas. Un verdadero escándalo (ver mayores detalles aquí: http://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-38887798). Pero no son los únicos casos, se documentan muchos de estos en decenas de países del mundo (aquí algunos documentados hasta el 2010: http://www.bbc.com/mundo/internacional/2010/03/100326_timeline_abuso_sexual_iglesia_pl.shtml).

Lo más indignante es que la mayoría de las pocas denuncias que se hicieron en su momento fueron ignoradas o acalladas con compensaciones económicas de representantes de la Iglesia y los depredadores protegidos con sistemáticas rotaciones de parroquia, como se pudo demostrar en el caso de los cientos de abusos sexuales perpetrados durante décadas en la arquidiócesis de Boston (EEUU) y destapados por el diario Boston Globe el 2002 (la película Spotlight, Óscar a mejor película 2016, recoge con detalle el caso: https://www.youtube.com/watch?v=efqalIqLev0).

Foto: Internet

Acusados de encubrir sistemáticamente abusos

Por lo anterior, a inicios del 2014, el Comité de Protección de los Derechos de los Niños de la ONU emitió un informe en el que acusa al Vaticano de adoptar “políticas y prácticas que llevaron a la continuación de abusos a menores e impunidad de los responsables”, eligiendo con ello “preservar la reputación de la Iglesia al proteger a los perpetradores de delitos sobre el interés de los niños” (más detalle aquí: http://www.bbc.com/mundo/noticias/2014/02/140205_denuncia_onu_vaticano_amv).

Diversos investigadores que documentan estos abusos de la iglesia -como Bernard Barret del sitio web “Ritos Rotos”- indican que los casos denunciados son solo una fracción del problema real. En su mayoría evitan hacerlo principalmente por miedo, vergüenza o por haber recibido alguna compensación económica de los abusadores.

¿Y el Papa Francisco y la iglesia por fin han reaccionado?

Según el periodista Emiliano Fittipaldi, quien publicó recientemente el libro titulado Lujuria las cosas desde el Vaticano siguen estando más o menos igual. Entre el 2013 y 2015 habrían llegado al Vaticano 1200 denuncias por pederastía contra sacerdotes y acusa expresamente al Papa Francisco de haber hecho muy poco para afrontar significativamente dichos delitos.

Incluso en su entorno inmediato hay gente involucrada en abusos a menores: 3 de los 9 cardenales del consejo de asesores principales: el australiano George Pell y a los chilenos Francisco Errázuriz y Juan Barros Madrid. Algunas medidas del Papa Bergoglio y más información puedes leer aquí: http://www.bbc.com/mundo/noticias-38665773

Antes de cerrar esta nota, no nos queda más que recomendar, tras esta inicial investigación que documenta múltiples casos de abuso relacionado con instituciones religiosas en todas partes del mundo –incluido el Perú-, que estén muy atentos a los entornos de sus hijos, conversen siempre con ellos, como se informa a diario, la mayor parte de abusadores forman parte del entorno más próximo a ellos, algún pariente cercano, algún profesor o el cura del colegio o parroquia, incluso conviviendo en el mismo hogar. En todos los casos, no dude en denunciarlos. ¿Quién se mete con tus hijos? 

Imagen: Alvaro Portales