El pasado lunes, los internos del penal Miguel Castro Castro de San Juan de Lurigancho se amotinaron en protesta ante la falta de medidas de las autoridades del INPE y del personal de salud para contener el COVID-19 al interior del centro penitenciario. Los enfrentamientos con la policía generó la muerte de 9 prisioneros que recibieron impactos de perdigones de metal.

Esa misma noche, autoridades del INPE reportaron el fallecimiento del interno Carlos Garfias Galindo de 49 años, quien habría estado casi 10 horas postrado en el suelo de uno de los pabellones del penal Castro Castro. Según el enfermero de ese centro penitenciario, Gustavo Pacheco Garibaldi, el recluso, que presentó fiebre y dificultad para respirar, habría fallecido por el COVID-19.

Aquel fallecimiento generó el pánico entre los reos del penal Castro Castro, y al día siguiente se desató el motín. Los ejecutados por impacto de bala fueron los internos Elías Lazo Huaylinos, Henry Silva Ramírez, Cirilo Coronado Ortiz, Héctor Palomino Alfaro, Juan Camacho Bezada, Alex Villegas Villena, Jorge Tirado Traver, Jaime Tasayco Canela y Efraín Ticlla Huachaca.  

Para contener el motín, según un informe del diario La República, cerca de 200 efectivos de la Policía Nacional del Perú llegaron al penal el pasado martes para enfrentarse a los reclusos amotinados. Como se recuerda, el mismo día en que se desató el motín en el penal Castro Castro, también se reportaron revueltas en las cárceles de Ancón 2 (Puente Piedra) y Huamancaca Chico (Huancayo).