Mujeres rurales impulsan indicadores de género ante el cambio climático en Junín y Huancavelica
Las regiones de Junín y Huancavelica avanzan en la incorporación de indicadores de género en sus políticas climáticas, una iniciativa que busca enfrentar de manera más efectiva la crisis climática y sus impactos en la seguridad alimentaria de las comunidades rurales. Los indicadores plantean integrar el enfoque de género en las Estrategias Regionales de Cambio Climático (ERCC) para reconocer el rol clave de las mujeres rurales en la gestión de los ecosistemas y la producción de alimentos.
La iniciativa surge en un contexto en el que los efectos del cambio climático —sequías, heladas, variabilidad de lluvias y pérdida de biodiversidad— afectan de manera directa los medios de vida de las comunidades campesinas y nativas de ambas regiones. En estos territorios, la agricultura familiar constituye una de las principales fuentes de sustento, por lo que cualquier alteración en los ciclos climáticos impacta en la disponibilidad de alimentos y en los ingresos de las familias y en especial a las mujeres.
Según FOVIDA, organización que acompañó el proceso, los impactos climáticos no afectan por igual a hombres y mujeres. Las mujeres rurales suelen asumir un papel central en la producción de alimentos, la conservación de semillas y la gestión del agua, además de las tareas de cuidado en sus hogares. Sin embargo, muchas veces enfrentan limitaciones en el acceso a tierras, recursos productivos, capacitación técnica y espacios de toma de decisiones, lo que incrementa su vulnerabilidad frente a la crisis climática.
Indicadores para políticas climáticas con enfoque de género
Para enfrentar esta situación, especialistas y organizaciones de mujeres rurales han desarrollado una propuesta de indicadores de género que permitirá medir y monitorear la incorporación de este enfoque en las políticas climáticas regionales. Estos indicadores buscan orientar la toma de decisiones de autoridades regionales y locales, así como mejorar la planificación de medidas de adaptación y mitigación.
Las herramientas planteadas abarcan diversas áreas estratégicas, como la gestión del agua, la agricultura sostenible, la educación ambiental, el manejo de residuos orgánicos y la gestión de ecosistemas, entre otros aspectos vinculados a la acción climática. La propuesta también busca promover la participación activa de las mujeres en la planificación y ejecución de políticas públicas relacionadas con el cambio climático.
De acuerdo con FOVIDA, los 21 indicadores clave (10 para Junín y 11 para Huancavelica) permitirán medir y evaluar la incorporación del enfoque de género en las acciones de mitigación y adaptación al cambio climático en ambas regiones. Así como democratizar la política pública con indicadores que permitirán contar con información más precisa para evaluar el impacto de las políticas climáticas y garantizar que las acciones implementadas contribuyan a reducir las desigualdades de género.
Mujeres rurales como actoras del cambio
La iniciativa forma parte de un proceso más amplio de fortalecimiento del liderazgo de las mujeres rurales en la gestión ambiental y en la incidencia política frente al cambio climático. En comunidades de Jauja, Satipo, Tayacaja y Acobamba, organizaciones de mujeres campesinas han participado en espacios de diálogo y capacitación para fortalecer sus capacidades productivas, organizativas y de incidencia.
Estos procesos también han impulsado la creación de redes y comités regionales de mujeres vinculados a la agenda climática, que buscan influir en la actualización de las Estrategias Regionales de Cambio Climático y en la implementación del Plan Nacional de Acción de Género y Cambio Climático en el país.
Los resultados de estos esfuerzos muestran avances importantes. En varias comunidades rurales se han fortalecido prácticas agroecológicas, se han impulsado iniciativas de reforestación y se han desarrollado acciones para la conservación del agua y la biodiversidad. Además, cada vez más mujeres participan en espacios de decisión comunitaria y en organizaciones productivas vinculadas a la agricultura sostenible.
Un enfoque necesario frente a la crisis climática
Para las organizaciones sociales, incorporar el enfoque de género en las políticas climáticas no solo responde a una cuestión de equidad, sino también a una estrategia clave para enfrentar los efectos del cambio climático.
Las mujeres campesinas poseen conocimientos tradicionales sobre la gestión del territorio, la diversidad de cultivos y la conservación de semillas, saberes que resultan fundamentales para fortalecer la resiliencia climática de las comunidades y garantizar la seguridad alimentaria en las zonas rurales.
En ese sentido, iniciativas como la implementación de indicadores de género en las estrategias climáticas regionales buscan avanzar hacia políticas públicas más inclusivas y eficaces, capaces de responder a los desafíos que plantea la crisis climática en los territorios andinos del Perú.
Por: Silvia Bardales Q.
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