PIURA: Comunidad de Catacaos recibe reconocimiento como pueblo indígena para defender su territorio
La Comunidad Campesina San Juan Bautista de Catacaos, en la región Piura, atraviesa un momento decisivo en su historia. Mientras mantiene una batalla judicial por el presunto despojo de casi 10 mil hectáreas de su territorio comunal, acaba de obtener un reconocimiento histórico: el Ministerio de Cultura la ha identificado oficialmente como pueblo indígena u originario e incorporado a la Base de Datos Oficial de Pueblos Indígenas u Originarios (BDPI).
El reconocimiento, informado a inicios de febrero de 2026, constituye un hito para las comunidades originarias y campesinas de la costa norte, que durante décadas han enfrentado cuestionamientos sobre su identidad indígena. Con esta decisión estatal, Catacaos consolida su condición de heredera de la cultura tallán y fortalece la protección jurídica de sus derechos colectivos.
Una demanda por casi 10 mil hectáreas
El 27 de febrero de 2025, la comunidad presentó ante el Poder Judicial una demanda de amparo contra diversas empresas vinculadas al disuelto Sodalicio de Vida Cristiana y contra autoridades del Estado peruano. Según informó el Instituto de Defensa Legal (IDL), la acción judicial busca revertir la transferencia de 9 985,25 hectáreas que originalmente pertenecían a Catacaos y que fueron inscritas a favor de empresas privadas, entre ellas la Asociación San Juan Bautista, vinculada al Sodalicio.
La comunidad, respaldada por el IDL, la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos y la Comisión Episcopal de Acción Social, sostiene que el Estado incumplió su obligación de titular sus tierras ancestrales y permitió inscripciones irregulares en registros públicos. Esto, afirman, facilitó la fragmentación y comercialización de terrenos comunales sin su consentimiento.
La demanda exige la nulidad de esas inscripciones, la restitución del territorio y el inicio inmediato del proceso de titulación comunal. Para sustentar su pedido, la comunidad invoca el derecho a la propiedad comunal reconocido por la Constitución, el Convenio 169 de la OIT y la jurisprudencia internacional en materia de derechos de pueblos indígenas.
Demoras y cuestionamientos judiciales
Sin embargo, el proceso no ha estado exento de obstáculos. Más de cinco meses después de presentada la demanda, el Quinto Juzgado Civil de Piura la declaró improcedente, argumentando que la vía adecuada no era la constitucional sino la civil ordinaria.
La decisión ha generado cuestionamientos, pues el nuevo Código Procesal Constitucional prohíbe el rechazo liminar de demandas de amparo. Ante ello, la comunidad interpuso un recurso de apelación para que la Sala Civil de Piura revise la resolución y disponga que el juzgado analice el fondo del caso.
También se registraron demoras en la programación de la vista de la causa, que finalmente fue fijada para el 25 de marzo de 2026. Para la comunidad, esa fecha será crucial en la búsqueda de justicia y la recuperación de su territorio ancestral.

Un reconocimiento con impacto nacional
En paralelo al litigio, el reconocimiento oficial como pueblo indígena representa un avance estratégico. De acuerdo con Servindi, esta decisión no solo reafirma la identidad ancestral de Catacaos, sino que fortalece la defensa de su territorio frente a amenazas como el tráfico de tierras, invasiones o proyectos que puedan afectar su integridad territorial.
Para el abogado Pável Labán Martínez, del Instituto de Defensa Legal, este paso marca un antes y un después en la política indígena en la costa norte. “Este reconocimiento obliga al Estado a replantear su política indígena en la costa norte, porque Catacaos ya no es una excepción, es un precedente histórico”, declaró a Wayka.
Labán subrayó que la comunidad cumple con criterios históricos, culturales y jurídicos para ser considerada pueblo indígena, tanto en el marco del derecho nacional como del derecho internacional. Además, señaló que este reconocimiento abre la puerta a políticas públicas con enfoque intercultural en ámbitos como la gestión del agua, las prácticas productivas y la protección del territorio en un contexto de cambio climático y escasez hídrica.
Herederos de la cultura tallán
“Somos herederos de la cultura Tallán y esperamos que ahora la justicia respete nuestros derechos como pueblo indígena de la costa”, señaló Johanna Melchor, presidenta de la Central de Rondas Campesinas de Catacaos. En la misma línea, Javier Girón, representante comunal, destacó que el reconocimiento fortalece la lucha de otras poblaciones costeras. “Catacaos es ejemplo para las comunidades campesinas de la costa que se encuentran luchando por sus territorios. Seguiremos con nuestra lucha”, afirmó.
El caso de Catacaos podría convertirse en un precedente clave para otras comunidades campesinas costeras que buscan ser reconocidas como pueblos indígenas y acceder a la protección que ello implica. Mientras avanza la apelación en el Poder Judicial, el reciente reconocimiento estatal refuerza la legitimidad histórica y jurídica de una comunidad que insiste en que su territorio no está en venta, sino en defensa.
Por: Silvia Bardales
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