San Juan de Lurigancho: niñas, niños y adolescentes fuera de la escuela por falta de vacantes
La crisis de acceso a la educación pública en San Juan de Lurigancho (SJL) continúa profundizándose. Familias denuncian la falta de vacantes en colegios del distrito —el más poblado del país— que está dejando fuera del sistema escolar a niñas, niños y adolescentes, tanto peruanos como migrantes. El problema fue expuesto durante la feria de servicios “Los derechos no tienen fronteras”, realizada en el Parque Esther Grande de Bentín (Mangomarca), en el marco del Día de la Convención sobre los Derechos del Niño.
Allí, organizaciones locales y familias migrantes denunciaron que cientos de estudiantes llevan años intentando acceder a una vacante en las escuelas sin éxito.
Dos y hasta tres años sin estudiar
Según el Centro de Estudios Sociales y Publicaciones (CESIP), el derecho más vulnerado en SJL es el acceso a la educación. Pilar Huamán Rivas, responsable del proyecto “Más educación y menos trabajo infantil para niñas, niños y adolescentes en movilidad humana internacional”, advirtió la gravedad del escenario:
“Hay niñas, niños y adolescentes —en su mayoría de origen venezolano— que llevan dos o tres años sin estudiar porque las escuelas no tienen vacantes. Algunos colegios no cuentan con cupos ni siquiera para estudiantes peruanos”, señaló Huamán.
La problemática se agrava cuando se considera que SJL recibe a una de las mayores poblaciones migrantes del país, especialmente familias venezolanas asentadas en zonas como Mangomarca, Canto Chico y Bayóvar.
Sin vacantes y expuestos al trabajo infantil
CESIP recordó que la exclusión educativa incrementa el riesgo de trabajo infantil.
Un estudio realizado en 2024 muestra que el 50% de NNA migrantes que trabajan en las calles no asisten a la escuela, y quienes sí estudian enfrentan mayores dificultades académicas y riesgo de abandono.
Docentes de la zona lo confirman. Sarita Cristóbal, profesora de la I.E. 122 Andrés Avelino Cáceres, explica:
“Algunos alumnos han perdido uno o dos años buscando cupo, y eso afecta su rendimiento. Otros trabajan y llegan cansados; están distraídos”, indicó.
Historias de algunos niños
Miedo a no ser aceptados sería uno de los sentimientos que los niños migrantes padecen, lo que se profundizaría si no pueden acceder a la escuela.
Diego, de 12 años, migró desde Venezuela a los 5. “Tenía miedo de no ser aceptado”, cuenta. Con el tiempo hizo amigos, aunque la falta de vacantes y los cambios constantes lo afectaron.
Por su parte, José Ignacio, de 16 años, trabaja desde los 13: carpintería, venta de jugos, servicio en locales pequeños. Estudia cuando consigue cupo o cuando termina su jornada. En su tiempo libre asiste a los talleres de arte y deporte.
Discriminación: la otra barrera
Madeleine, madre venezolana, fue directa: “Los niños escuchan a sus padres hablar mal de los venezolanos. No deberían existir diferencias entre peruanos y venezolanos”, señala.
Desde la DEMUNA de SJL, el psicólogo Jheyson Chambi informó que atienden casos frecuentes de bullying y discriminación en colegios. Por ello desarrollan charlas y acompañamiento a estudiantes y familias para reforzar el derecho a la igualdad.
Para CESIP, la feria evidencia la necesidad de articular esfuerzos entre instituciones, escuelas y comunidades. “Promover los derechos de la infancia implica asegurar oportunidades reales: vacantes, protección y bienestar para todas y todos, sin distinción de nacionalidad”, afirmó Huamán.
El evento fue organizado por CESIP en coordinación con el COMUDENNA, la DEMUNA, el Centro de Emergencia Mujer Warmi Ñan, INABIF, el Centro de Salud Mental Comunitario de Mangomarca, el Hospital de SJL y organizaciones aliadas. Mientras tanto, cientos de niñas, niños y adolescentes continúan esperando un cupo escolar que les devuelva su derecho fundamental a estudiar.
Por: Silvia Bardales
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